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Llegadas estas fechas son muy comunes las cenas de Navidad, cenas de empresa, de amigos, reuniones familiares… en las que el alcohol es un elemento común en casi todas ellas, pero, ¿qué pasa si estamos tomando medicamentos y bebemos alcohol? En este post vamos a intentar poner un poco de luz a este asunto.

El alcohol al igual que los medicamentos, atraviesan el tubo digestivo llegando a la sangre y de ahí a diversos sitios donde generan sus efectos. Al cabo de un tiempo, se metabolizan en el hígado para después perder su efecto.

El problema se genera cuando se ingieren simultáneamente y son metabolizadas por las mismas enzimas que no son capaces de metabolizar ambas sustancias provocando que tengan menos efecto.

Otra forma de interacción surge con algunas bebidas alcohólicas como el vino o la cerveza que contienes tiramina que al mezclarse con los medicamentos pueden dar lugar a nauseas, vómitos o enrojecimiento facial.

Pero, ¿todos los medicamentos interaccionan de la misma manera con el alcohol? La respuesta es no. Vamos a analizar de qué manera interaccionan los principales medicamentos.

El paracetamol junto con el alcohol puede aumentar los efectos tóxicos sobre el hígado.

Los antinflamatorios como el ibuprofeno, aspirina, enantyum… pueden lesionar la mucosa del estómago al igual que el alcohol, al tomarlos de forma simultánea, se potencia el efecto gastrolesivo.

En el caso de los antibióticos el efecto no es generalizable. En la mayoría de los casos, se pierde el efecto del antibiótico. Pero hay casos como el de la nitrofurantoina en el que se potencia la toxicidad, o el metronidazol que genera un efecto comparable al “efecto antabús”, con sofocos, nauseas, vómitos, dolor abdominal, cefaleas incluso hipotensión severa y alteración del ritmo cardíaco.

Cualquier medicamento tranquilizante, sedante o con acción sobre el sistema nervioso central puede ver aumentado su efecto sedante con el alcohol provocando una disminución de reflejos y la coordinación incluso llegando a perder la consciencia. Lo mismo ocurre con los antihistamínicos en los que se potencia la somnolencia al mezclarlos con alcohol.

En el caso de tomar anticoagulantes el efecto conjunto de éstos y el alcohol podría ser muy grave, dando lugar a hemorragias internas o bien formación de coágulos.

En la farmacia es frecuente la pregunta ¿y si sólo es una copa? Pues la verdad es que depende del medicamento y la copa, así que total si solo es una copa lo mejor es dejarla para otro día.

Con el alcohol y los medicamentos no te la juegues, y desde Farmacia Ardoz la recomendación que te damos es, si tomas medicamentos mejor nos beber.

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      El sistema urinario está formado por los riñones, la vejiga, los uréteres (que unen ambos riñones a la vejiga) y la uretra, que constituye el conducto de salida de la orina. El tracto urinario, en condiciones normales es estéril, cuando por cualquier causa es colonizado por bacterias, virus u hongos se produce una infección. Las infecciones más frecuentes son las causadas por bacterias procedentes de la materia fecal, en el 80% de los casos por Escherichia coli (E.coli).

      Aunque una infección puede afectar a cualquier parte del tracto urinario, las infecciones más frecuentes son las que afectan a la vejiga y uretra. Este tipo de infección, por lo general da únicamente síntomas de tipo local y no suele producir fiebre. Se conoce generalmente como cistitis. 

      Se estima que la mitad de las mujeres padecen, al menos una vez en su vida una infección urinaria y que el 33% padecen infecciones crónicas del tracto urinario. Las infecciones urinarias son más frecuentes en las mujeres debido a la menor distancia entre el ano y la salida al exterior de la uretra, que además es más corta que en el hombre, lo que hace más fácil la transferencia de bacterias de las heces. Es por eso muy importante mantener hábitos de higiene correctos y enseñar a las niñas que se deben limpiar de adelante hacia atrás después de hacer sus necesidades. También se debe insistir en la conveniencia de vaciar la vejiga y limpiar los genitales tras una relación sexual. En los hombres las cistitis suelen deberse al agrandamiento de la próstata, a la inflamación de la uretra o a la eliminación de piedras o arenillas del riñón que pueden bloquear el flujo de orina.

      La edad es otro factor que predispone a padecer cistitis. Durante los primeros meses de vida es más frecuente que aparezcan infecciones en los niños que en las niñas, sin embargo, a partir del año se invierte y es más frecuente en las niñas. También en las mujeres a partir de la menopausia y en los ancianos en general hay un aumento en la aparición de infecciones de orina de repetición. 

      Los síntomas que nos deben hacer sospechar de una cistitis son: frecuente necesidad de orinar, acompañada de dolor o ardor; sensación de no haber vaciado completamente la vejiga incluso inmediatamente después de orinar; orina turbia o con sangre que puede tener un olor fuerte o maloliente; presión o calambre en la parte inferior del abdomen que puede reflejar a la espalda y en algunas ocasiones fiebre baja,  aunque la fiebre siempre debe hacer sospechar que la infección puede haber subido hacia los riñones, por lo que se debe acudir al médico. 

      Se debe acudir urgentemente al médico si hay uno o varios de estos síntomas: dolor en la zona de los riñones; fiebre (38º o más); escalofríos y temblores o sudores nocturnos; fatiga y sensación general de malestar; dolor de espalda, en el costado o en la ingle, o en ocasiones en la barriga; náuseas y vómitos y, sobre todo en los ancianos, confusión mental (que a veces en este grupo de población puede ser el único síntoma).

      La mayoría de las veces el médico puede determinar si hay una infección de orina solo por los síntomas clínicos, hoy existen unas tiras reactivas que permiten al médico saber en pocos segundos si hay infección de orina solo mojando la tira en la orina.  En caso afirmativo el tratamiento generalmente se realiza con antibióticos o antibacterianos urinarios según la gravedad de la infección. Debido a que las cepas de la principal bacteria que causa este tipo de infecciones (E. coli), ha creado resistencia a los antibióticos, sobre todo en mujeres con cistitis de repetición, a menudo es necesario realizar un cultivo de orina para determinar el antibiótico más eficaz en cada caso. 

      Aunque los antibióticos son casi siempre efectivos para eliminar la infección de la vejiga, el tratamiento con antibióticos no necesariamente previene infecciones recurrentes en la misma persona. Además, en ocasiones, pueden encontrarse bacterias en orina en personas que no tienen síntomas. En estos casos no es conveniente el tratamiento con antibióticos ya que puede promover el aumento de las resistencias bacterianas que supondrían el riesgo de que los mismos no sean eficaces si se producen infecciones más graves.

      En los últimos años, ha venido a sumarse a los tratamientos convencionales la fitoterapia que se ha mostrado muy útil tanto en el tratamiento conjunto con antibióticos o antisépticos urinarios de las cistitis como en su contribución a la prevención de las cistitis de repetición. 

      El jugo de arándano rojo americano (cranberry en inglés) fue tradicionalmente utilizado por las tribus indígenas de Norte América y Canadá para las infecciones de orina de sus mujeres. Los principales constituyentes del arándano americano son unas sustancias que se llaman proantocianidinas (PAC). La eficacia del arándano rojo en las infecciones urinarias se basa principalmente en la capacidad que tienen las proantocianidinas (PAC) para evitar la unión de las cepas patógenas de la bacteria E. coli y de otros microbios a la pared de la vejiga, por lo que no pueden colonizar y las bacterias se excretan por la orina directamente sin causar daño. Esta actividad se ha demostrado en muchos estudios. 

      En el caso de infección se recomienda la administración conjunta de arándano americano para ayudar al tratamiento ya que al impedir la adhesión de las bacterias al epitelio refuerza la acción del antibiótico. En la prevención de las cistitis de repetición o en las infecciones sin síntomas, en que no está aconsejado el tratamiento antibiótico a fin de no crear resistencias, se aconseja realizar tratamientos periódicos con arándano rojo para bajar la colonización de las bacterias e impedir el desarrollo de las infecciones. La dosis total diaria de PAC puede repartirse en dos tomas, una de las cuales es conveniente que se haga por la noche, ya que el retraso en el vaciado de orina que se produce durante la noche favorece la acción de las proantocianidinas, que pueden alcanzar una mayor concentración en la orina.

      El efecto de las proantocianidinas se ve incrementado en presencia de vitamina C, que además mejora el sistema inmunitario.

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     El té verde es una bebida estrella dentro de las infusiones, y una de las más ensalzadas en todo el mundo. Es consumido mayoritariamente en los países asiáticos, donde tiene un importante valor social y familiar: significa bienestar, armonía, belleza, serenidad y se convierte en todo un ritual. Pero también tiene un importante beneficio para la salud, fundamentalmente debido a sus propiedades antioxidantes y de pérdida de peso. Las sustancias responsables que contribuyen a esas propiedades son las catequinas.

     Beber infusiones de esta planta aporta hidratación, tiene efecto diurético y nos ayuda a tener la mente despejada. Tiene un sabor dulce y astringente, y puede combinarse con otras plantas como la canela, el limón o el jengibre que hacen de esta bebida un momento de paz y armonía. Pero, si lo que buscamos son las propiedades saludables del té verde, ¿podemos conseguirlas bebiendo infusiones de esta planta? La respuesta es no, por lo menos en su máximo potencial. Veamos por qué.

     Las propiedades nutricionales de las infusiones dependen de su origen, recolección, conservación y hasta de la preparación final de la infusión. Un té verde se debe hacer con las hojas tiernas, jóvenes y enteras de la planta Camellia sinensis (L.) Kuntze. No deben usarse las hojas viejas y machacadas, ya que se oxidan más rápidamente y pierden sus propiedades. Las hojas recolectadas deben conservarse en un lugar fresco y en recipientes herméticamente cerrados para evitar la humedad. A pesar de la gran variedad de té verde que existe actualmente en el mercado, es difícil conseguir uno que se haya elaborado con esos procedimientos a un precio asequible. Y en cuanto a la forma de preparar la bebida, debemos infusionarlo durante 5-10 minutos para obtener la mayor cantidad de catequinas, las cuales además tienen baja absorción en nuestro organismo. El problema de infusionarlo durante tanto tiempo es que el té queda menos aromático y más áspero, justo lo contrario de lo que se plantea quien degusta y saborea esta infusión. Por otro lado, el té contiene teína y cafeína, que puede provocar taquicardia e insomnio en algunas personas, y las personas hipertensas, enfermas del corazón y/o mujeres embarazadas no deben consumirlo. Por último y no menos importante, la concentración y absorción de las catequinas es clave para conseguir los efectos deseados en nuestro organismo. Con las infusiones es difícil conseguir una concentración alta y fácilmente absorbible, por lo que no conseguiremos obtener los mejores resultados.

     Por tanto, beber infusiones de té verde tiene sus beneficios a nivel social, de bienestar y serenidad, pero si queremos obtener todas las propiedades potenciales de las sustancias del té verde para ayudarnos a perder peso, deberemos optar por un complemento alimenticio elaborado con una planta de té selecta, con unas técnicas adecuadas de recolección y conservación, y con una concentración determinada de catequinas con una absorción mejorada.

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             La salud de nuestro organismo depende del buen funcionamiento de todas las células que lo integran. Nuestro cuerpo está expuesto diariamente a toxinas unas producidas por la propia actividad metabólica celular (radicales libres, amoniaco, urea…) y otros procedentes del exterior (contaminantes de los alimentos, del aire que respiramos, estrés…) que pueden lesionar las células y afectar a la salud.

La acumulación de toxinas genera una serie de desequilibrios en el organismo. Las principales señales de intoxicación en el cuerpo son las alergias, el cansancio injustificado, problemas digestivos, insomnio… El organismo cuenta con un sistema de eliminación de toxinas que consiste en la detoxificación, depuración y efecto de los antioxidantes. Los principales órganos que participan de estos procesos son el hígado, el riñón, los pulmones y la piel.

·         Detoxificación: consiste en la biotransformación de los compuestos que, por sus características, son difíciles de eliminar y pueden permanecer largo tiempo en el organismo y ser peligrosos para la salud, en otros fácilmente aeliminables, impidiendo así su acumulación en el organismo.

·         Depuración: consiste en la eliminación del organismo de los productos de desecho celulares a través de los principales órganos encargados de esta función: hígado, riñones, piel y pulmones.

·         Antioxidantes: el tercer mecanismo que podemos activar para mantener la salud general es potenciar las defensas antioxidantes que protegen frente al daño de los radicales libres.

Los radicales libres son moléculas de diversa procedencia (actividad metabólica, inflamación, estrés mantenido, polución industrial, tabaco, aditivos químicos…) muy inestables que para estabilizarse reaccionan con otras moléculas a las que a su vez desestabilizan generando así una reacción en cadena.

Para luchar contra el efecto dañino de los radicales libres el organismo cuenta con sus propios sistemas antioxidantes (catalasa, peroxidasa, coenzima Q, glutatión…) y con antioxidantes exógenos que provienen de los alimentos (vitaminas C, E, betacarotenos, compuestos polifenólicos de los vegetales…)

 

La estimulación de estos tres mecanismos de defensa celular constituye una prevención y garantía para un buen estado de salud y belleza. Para ayudar al organismo en estas funciones, podemos utilizar plantas que estimulan la funcionalidad de estos órganos eliminadores. Unas actúan selectivamente sobre el hígado y vesícula biliar, otras sobre los riñones y otras sobre la piel o los pulmones.

 

·         Plantas depurativas hepáticas: actúan aumentando la producción de bilis protegiéndolo de las toxinas. Las plantas por excelencia que ayudan a protegerlo y a estimular su función son la alcachofa, el cardo mariano, el boldo y el rábano negro.

·         Plantas diuréticas: actúan a nivel renal aumentando la producción de orina. Entre ellas tenemos: cola de caballo, diente de león, ortosifón, abedul, ortiga verde.

·         Plantas depuradores de la piel. Las plantas que favorecen la eliminación de impurezas a través de la piel son la bardana y el pensamiento.

·         Plantas expectorantes: la drosera, la grindelia y el pino por su contenido en aceites esenciales favorecen la eliminación de toxinas a través de los pulmones.

Generalmente se utilizan mezclas de estas plantas para completar la acción de las mismas y obtener así mejores efectos. Eliminar líquidos y toxinas correctamente no solo favorece la buena salud y belleza si no que nos evitará las sensaciones molestas en el estómago, la hinchazón o la aparición de celulitis y flacidez.

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    La menopausia es una etapa en el ciclo vital de la mujer caracterizado por el cese de la menstruación y que inicia una etapa de la vida que se conoce como climaterio. El climaterio femenino representa la transición entre el periodo fértil y la vejez y comprende el espacio de tiempo variable durante el cual se produce una pérdida gradual y progresiva de la función ovárica y reproductiva, así como diferentes cambios endocrinos, somáticos y psicológicos. Esta etapa de la vida se suele producir entre los 48 y 54 años.

     Entre los síntomas más frecuentes que acompañan a la menopausia se encuentran:

  • Sofocos y sudoración: son uno de los síntomas principales de la menopausia. Se manifiestan como una repentina sensación de calor y ansiedad acompañada de sudoración y palpitaciones.
  • Osteoporosis: con la menopausia la descalcificación de los huesos se intensifica y la pérdida de masa ósea se acelera. El calcio, el magnesio y la vitamina D son nutrientes esenciales para tus huesos. Además de los lácteos, es recomendable incorporar en el día a día los frutos secos, el sésamo, la soja y sus derivados. Además, hacer ejercicio es fundamental para mantener los huesos fuertes y sanos.
  • Alteraciones del sueño, nerviosismo y palpitaciones.
  • Sequedad de la piel y mucosas: la disminución de la actividad hormonal influye también en el aspecto de tu piel.
  • Irritabilidad y depresión: durante la menopausia son frecuentes las alteraciones en el estado de ánimo. Intenta afrontar esta etapa con una actitud positiva.
  • Aumento de peso.
  • Incremento de la tensión arterial.

    El alivio y la prevención de estos síntomas, se puede lograr mediante la adquisición de hábitos saludables, así como el consumo de suplementos a base de extracto de plantas.

    Habitualmente la medicina convencional utiliza la terapia hormonal sustitutiva (TSH) para suplir la carencia de estrógenos que se produce con la menopausia y tratar así los problemas derivados de esta falta hormonal. Debido a sus posibles riesgos y efectos secundarios, hay mujeres que no quieren utilizar productos a base de hormonas y encuentran en las isoflavonas una alternativa eficaz a dicha terapia.

    Determinados vegetales de la familia de las leguminosas, sobre todo la soja y, en menor cantidad, el trébol rojo y la alfalfa, contienen isoflavonas, compuestos que guardan semejanza estructural y funcional con los estrógenos naturales. Esta similitud les hace capaces de reproducir el efecto estrogénico que desaparece cuando la mujer llega a la menopausia.

    Algunos de los efectos que las isoflavonas ejercen sobre la salud del organismo son los siguientes:

  - Mejoran los síntomas climatéricos, especialmente los sofocos y sudoración, modificando la frecuencia y severidad de los mismos.

  - Mejoran el estado de la masa ósea. Con la menopausia desaparece el efecto protector de los estrógenos sobre el hueso y se altera el equilibrio entre la formación y destrucción del mismo, predominando este último proceso. Las isoflavonas favorecen la formación de hueso e impiden su destrucción.

  - Protección cardiovascular. Este efecto se debe a varios mecanismos: disminución del colesterol, acción sobre la pared vascular, inhibición de la agregación de las plaquetas y efectos antioxidantes.

   La Fitoterapia puede aportar ayudas para aliviar las molestias propias de esta etapa mediante la utilización de algunas plantas medicinales.

  • La salvia, se utiliza para aliviar los sofocos y la sudoración así como otros trastornos relacionados con la menopausia. También se usa en los trastornos relacionados con la menstruación. Es tonificante del sistema nervioso, digestiva y tiene una importante acción antisudorífica.
  • Para ayudar a mantener el peso se pueden utilizar plantas ricas en fibra con efecto saciante, como el glucomanano. El té verde aumenta la combustión de las grasas, ayuda a bajar los niveles de colesterol y tiene importantes propiedades antioxidantes por su alto contenido en compuestos polifenólicos.
  • La alcachofa favorece la digestión de las grasas y ayuda a mantener los niveles normales de colesterol. Mejora el funcionamiento del hígado y la vesícula biliar. Además, tiene un ligero efecto diurético por lo que ayuda a eliminar líquidos.
  • La valeriana, la tila, la pasiflora o el espino blanco son plantas muy conocidas por sus propiedades ansiolíticas, sedantes y relajantes del sistema nervioso, por lo que ayudan a calmar el nerviosismo, la irritabilidad y facilitan el sueño. El espino blanco, además, ayuda a reducir las palpitaciones, a normalizar la tensión arterial cuando está elevada y ejerce un efecto cardioprotector.
  • El aceite de onagra y de borraja mantienen la elasticidad de la piel. Otros suplementos beneficiosos para la piel son la levadura de cerveza, el germen de trigo o la lecitina de soja. La cola de caballo y la alfalfa contienen vitaminas y minerales que revitalizan el cabello y las uñas. La zanahoria, por su contenido en beta-caroteno, es muy beneficiosa para mantener en buen estado la piel y las mucosas.
  • Hipérico o hierba de San Juan es una planta que puede mejorar los casos de depresión leve o moderada. Se cree que este efecto puede ser debido a su contenido en hipericinas e hiperforinas.
  • Una mezcla de plantas como azahar, melisa, sauce, tila y manzanilla, por sus propiedades analgésicas, espasmolíticas y sedantes, puede prevenir y aliviar las jaquecas.

 

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             Existe una estrecha relación entre el buen funcionamiento del aparato digestivo y la salud del organismo.

El intestino se divide en dos partes tanto anatómicamente como funcional: el intestino delgado y el intestino grueso. En el intestino delgado se lleva a cabo la absorción de todo lo que comemos: vitaminas, minerales, así como los productos resultantes de la digestión de los hidratos de carbono, proteínas y grasas. También interviene en la unción inmunitaria y de defensa del organismo mediante la secreción de determinadas sustancias y hormonas.

En el intestino grueso se completa la absorción de agua y otras sustancias, es el lugar donde se forman las heces y sirve de asiento a la flora bacteriana intestinal o microbiota intestinal. Esta microbiota está formada por más de 400 especies de diferentes bacterias.

Para cuidar la salud de nuestro intestino es necesario mantener una alimentación equilibrada y variada en la que no falte el consumo de hortalizas, frutas frescas y fibra. Así mismo es fundamental mantener el equilibrio de la flora intestinal.

Prebióticos y prebióticos se encargan de mantener y restaurar la función normal del intestino. Nos ayudan  reequilibrando la flora. Nos ayudan a hacer más fuerte la barrera gastrointestinal y contribuyen a mantener el equilibrio de la flora.

Los prebióticos son sustancias que favorecen el crecimiento de las baterías que pueblan el intestino. En definitiva, son el alimento de los probióticos.

Los más conocidos son la inulina, la oligofructosa, la lactulosa y los oligosacáridos. Los prebióticos los podemos incluir naturalmente en nuestra dieta si consumimos alcachofas, cereales integrales, espárragos, ajo, cebolla o puerro y legumbres.

Los probióticos son microorganismos que llegan vivos al intestino y contribuyen al equilibrio y repoblación de la flora intestinal aportando una serie de efectos beneficiosos al organismo.

Las especies más conocidas son Lactobacillus y Bifidobacterium.

En el mercado podemos encontrar productos específicos que contienen probióticos y prebióticos, que favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas y refuerzan nuestro sistema inmune. Es importante que lleguen vivos al colon que es donde realmente actúan, por lo que es muy importante el número que se ingiere ya que parte se destruyen a lo largo del tracto digestivo, especialmente en el estómago.

Además de contribuir al buen funcionamiento del intestino, los probióticos aportan otros importantes beneficios:

·         Combaten el colesterol y regulan su metabolismo.

·         Incrementan la resistencia ciertas infecciones y alergias.

·         Reducen las diarreas consecuencia de la toma de antibióticos.

·         Ayudan frente a la mala digestión de determinados alimentos.

·         Ejercen un efecto barrera impidiendo que se implanten gérmenes dañinos.

·         Intervienen en la síntesis de vitamina k, vitaminas del grupo B y ácido fólico.

 

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Mantener un ritmo intestinal correcto y regular es indispensable para el mantenimiento de un buen estado de salud. No basta con comer bien, hay que tener además un sistema gastrointestinal sano para sentirse a gusto. Sin embargo los problemas asociados a él son muy frecuentes. En la actualidad, se estima que uno de cada cinco españoles sufre problemas gastrointestinales transitorios por distintas circunstancias, como pueden ser trastornos psicológicos, viajes, sedentarismo, estrés o el cambio de dieta. Pero también existen trastornos crónicos como puede ser la permeabilidad intestinal. En definitiva, son circunstancias que repercuten en la salud y la calidad de vida.

La permeabilidad intestinal aumentada es un problema frecuente cuyo interés va en aumento, y se correlaciona con intolerancias y alergias alimentarias, enfermedades inflamatorias intestinales, candidiasis intestinal, eczema atópico, síndrome de fatiga crónica, trastornos psíquicos incluida la depresión y enfermedades autoinmunes, entre otros.

Al hablar de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), se habla de una serie de enfermedades que, como el nombre indica, afectan al intestino en alguno de sus tramos, inflamándolo de manera puntual o crónica. Las enfermedades a las que nos referimos normalmente son el Síndrome de Intestino Irritable (SII), Colitis Ulcerosa y Enfermedad de Crohn. Se caracterizan por síntomas como dolor abdominal, periodos de estreñimiento y diarrea, pérdida de peso, y un malestar general que afecta al estado de ánimo de las personas que padecen estas enfermedades.

Cuando hablamos de permeabilidad intestinal nos referimos al estado del epitelio intestinal, que funciona tanto para la digestión y absorción de nutrientes como de barrera mucosa selectiva frente a microorganismos, macromoléculas procedentes de la digestión y tóxicos. En este epitelio, las células del intestino (enterocitos) están unidos entre sí mediante las proteínas de uniones estrechas que proporcionan un sello entre las células epiteliales. De esta forma, se asegura la integridad y el paso de sustancias no deseables al torrente sanguíneo.

Un intestino con permeabilidad aumentada o síndrome del intestino “agujereado” es la condición que ocurre cuando las proteínas de uniones estrechas desaparecen y se desarrollan espacios entre los enterocitos. Estos pequeños espacios permiten que las sustancias como los alimentos no digeridos, toxinas, fármacos y microorganismos, que deberían eliminarse por el tracto digestivo, escapen hacia el torrente sanguíneo. Al pasar a la circulación sanguínea, estas sustancias pueden afectar a los diferentes sistemas del cuerpo, causando síntomas tan variados como dolor abdominal, flatulencia, diarrea, migrañas, insomnio, alergias, menstruaciones irregulares, palpitaciones, mareos, irritabilidad y estreñimiento entre otros. Al mismo tiempo, un intestino inflamado y demasiado permeable es más susceptible a la invasión de parásitos, bacterias o la multiplicación de ciertas levaduras como Candida albicans. Todos estos microorganismos son responsables, a su vez, de una gran lista de síntomas que pueden incluir desde diarrea, fatiga, tos crónica hasta problemas neurológicos. Por otro lado, estos microorganismos suelen inflamar el intestino causando un exceso de permeabilidad, creando un círculo vicioso difícil de romper.


¿Cómo mantener en óptimas condiciones la barrera gastrointestinal?

En este artículo abordaremos extractos de plantas, aminoácidos, minerales y vitaminas que pueden ayudar a reparar y mantener en óptimas condiciones la barrera intestinal.

  • Glutamina, zinc, betacaroteno y quercetina.
    La glutamina, así como el zinc, el betacaroteno y la quercetina (bioflavonoide), estimulan la producción de proteínas de unión estrecha y aseguran de este modo la integridad del epitelio intestinal. Además, la glutamina es la principal fuente de energía de las células epiteliales en el intestino delgado. Se ha estudiado que la contribución de un suplemento de glutamina mejora la morfología de la mucosa intestinal en pacientes con la enfermedad de Crohn, enfermedad inflamatoria del intestino caracterizada por un aumento de la permeabilidad intestinal. También ha demostrado reducir la permeabilidad intestinal. Su administración en forma de suplemento ha demostrado que aumenta la función de barrera intestinal en niños desnutridos. Es el sustrato preferente para los enterocitos, y funciona junto con otros aminoácidos, tales como leucina y arginina, para mantener la integridad y función. 
  • Aloe vera, N-acetilglucosamina y N-acetilcisteína
    Los polisacáridos presentes en la pulpa del Aloe vera, la N-acetilglucosamina y la N-acetilcisteína poseen una acción antiinflamatoria. Es aconsejable que al consumir extractos de pulpa de Aloe vera, estén libres de aloína, ya que este compuesto tiene un ligero efecto laxante.
    Los polisacáridos más grandes del Aloe vera y los arabinogalactanos (polisacáridos del alerce) son capaces de fortalecer el sistema immunitario. Estos últimos, han demostrado aumentar la producción de ácidos grasos de cadena corta, principalmente butirato y propionato, fuentes de energía de las células epiteliales del colon. La evidencia también indica que el consumo humano de arabinogalactanos del alerce tiene un efecto significativo sobre la mejora de la microbiota intestinal beneficiosa, aumentando específicamente bifidobacterias y lactobacillus.
  • Mucílagos del Malvavisco
    El mucílago del malvavisco (polisacáridos tipo ramnogalacturonanos) destaca por su capacidad de formar una capa protectora sobre la mucosa irritada, y además puede contribuir a la regeneración de las células epiteliales.
  • Vitaminas
    Las vitaminas E y C actúan como antioxidantes controlando los radicales libres producidos en el daño tisular. Las vitaminas del grupo B son cofactores en multitud de reacciones metabólicas celulares. Además, la vitamina B2 contribuye al mantenimiento de las mucosas como la mucosa intestinal. Las vitaminas B1 y B6 contribuyen al metabolismo energético y el zinc, el ácido fólico, las vitaminas B6, B12 y B3 contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmune.

Existe una gran diversidad de complementos alimenticios que nos pueden ayudar a mantener un sistema gastrointestinal sano. Una buena elección son los complementos que contengan una completa fórmula de nutrientes cuidadosamente seleccionada, de alta biodisponibilidad y que actúen de forma sinérgica para ayudar a reparar y mantener en óptimas condiciones la barrera intestinal.

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La diabetes mellitus es un conjunto de trastornos metabólicos, cuya característica común principal es la presencia de concentraciones elevadas de glucosa en la sangre de manera persistente o crónica. Esto puede ser debido a un defecto en la producción de insulina, a una resistencia a la acción de ella para utilizar la glucosa, a un aumento en la producción de glucosa o a una combinación de estas causas. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía.

Existen tres tipos e diabetes:

  1. La diabetes mellitus tipo 1, en la que existe una destrucción total de las células β pancreáticas (células que se encargan de la producción de insulina), lo que conlleva una deficiencia absoluta de insulina. Representa entre un 5 a un 10% de las DM. Son pacientes que dependen de una dosis de insulina externa, o también llamados insulinodependientes. Generalmente debuta en edades tempranas, infancia o adolescencia.
  2. La diabetes mellitus tipo 2, generada como consecuencia de un defecto progresivo en la secreción de insulina, de un aumento de la resistencia periférica a la misma y de un aumento de la producción de glucosa. Representa entre un 90 a un 95% de las DM. Son pacientes que con  la toma de antidiabéticos orales están controlados y no requieren dosis de insulina. Este tipo de diabetes si no se trata adecuadamente puede evolucionar a un tipo 1. Se presenta en mayores de 40 años, la mayoría de los cuales presenta obesidad abdominal como parte del patrón de exceso de depósito de grasa que presentan las personas con resistencia insulínica. Se acompaña frecuentemente de otras anormalidades como hipertensión arterial, dislipidemia. Este conjunto de anormalidades se ha denominado «síndrome de resistencia a la insulina» o
  3. La diabetes gestacional, es aquella que aparece en el segundo o tercer trimestre del embarazo en mujeres sin el diagnóstico previo de diabetes.  Durante el embarazo se producen grandes cambios en el metabolismo. Esto conlleva a tener disminuida la insulina, provocando esta enfermedad.[] "Cabe mencionar que se tiene mayor riesgo de padecer este tipo de diabetes si se tiene más de 25 años al quedar embarazada, antecedentes familiares de diabetes, hipertensión arterial, demasiado líquido amniótico, se ha tenido un aborto espontáneo o mortinato de manera inexplicable, sobrepeso antes del embarazo, o aumentó excesivamente de peso durante su embarazo"[

Los síntomas principales de la diabetes mellitus son la excesiva producción de orina (poliuria), el aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia), el incremento de la sed (polidipsia) y la pérdida de peso sin razón aparente. []En ocasiones se toma como referencia estos tres síntomas (poliuria, polifagia y polidipsia o regla de las 3 P) para poder sospechar diabetes tipo 2 ya que en su mayoría son los más comunes en la población.

El diagnóstico de la diabetes se basa en la medición única o continua (hasta dos veces) de la concentración de glucosa en plasma (glucemia). La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció los siguientes criterios en 1999 para establecer con precisión el diagnóstico:

  • Síntomas clásicos de la enfermedad (poliuria, polidipsia, polifagia y pérdida de peso) más una toma sanguínea casual o al azar con cifras mayores o iguales de 200 mg/dl (11,1 mmol/L)
  • Medición de glucosa en plasma (glucemia) en ayunas mayor o igual a 126 mg/dl (7,0 mmol/L). el ayuno se define como no haber ingerido alimentos en al menos 8 horas.
  • La prueba de tolerancia a la glucosa oral (curva de tolerancia a la glucosa). La medición en plasma se hace dos horas posteriores a la ingesta de 75 g de glucosa en 375 ml de agua; la prueba es positiva con cifras mayores o iguales a 200 mg/dl (11,1 mmol/l)
  • Hemoglobina Glucosilada HbA1c con cifras mayores o iguales a 6,5% - Equivalente a que hubo niveles entre 120 mg/dL - 150 mg/dL en los últimos 120 días.

El tratamiento, tanto en la diabetes tipo 1 como en la tipo 2, como en la gestacional, tiene como objetivo restaurar los niveles glucémicos normales. En la diabetes tipo 1 y en la diabetes gestacional se aplica un tratamiento sustitutivo de insulina o análogos de la insulina. En la diabetes tipo 2 los niveles de glucosa se controlan con antidiabéticos orales.

Para determinar si el tratamiento está dando resultados adecuados se realiza una prueba llamada hemoglobina glucosilada (HbA1c o A1c). Una persona No-diabética tiene una HbA1c < 6 %. El tratamiento debería acercar los resultados de la A1c lo máximo posible a estos valores en la DM-1.

Para conseguir un buen control de la Diabetes Mellitus, en todos sus tipos, es imprescindible la educación terapéutica en diabetes que impartida por profesionales sanitarios que persigue el adiestramiento de la persona con diabetes y de las personas cercanas a ella, para conseguir un buen control de su enfermedad, modificando los hábitos que fuesen necesarios, para el buen seguimiento del tratamiento (dieta + ejercicio físico + tratamiento medicamentoso -si precisa-).

Los principales factores ambientales que incrementan el riesgo de diabetes tipo 2 son la ingesta excesiva de alimentos y una forma de vida sedentaria, con el consiguiente sobrepeso y obesidad.

Una pérdida de peso mínima, incluso de 4 kg, con frecuencia mejora la hiperglucemia. En la prevención de la enfermedad, una pérdida similar reduce hasta en un 60 % el riesgo.

Un tratamiento completo de la diabetes debe incluir no solo una dieta especial para el tratamiento de la patología y ejercicio físico moderado y habitual, sino también un control médico constante. Asimismo conviene eliminar otros factores de riesgo cuando aparecen al mismo tiempo, como la hipercolesterolemia.

Efectuando estos cambios de estilo de vida, gozara de beneficios para su salud, como por ejemplo: Bajar el nivel de glucosa en la sangre y la presión arterial. Bajar el nivel de colesterol LDL, O colesterol malo y aumentar el nivel de colesterol HDL, o colesterol bueno. Mejorar la capacidad del cuerpo para usar la insulina. Mantener las articulaciones flexibles y con esto reducir el riesgo de caídas. Ayuda a bajar de peso y así se reduce la cantidad de grasa corporal. Se aumenta la energía y se reducen los niveles de estrés.

Entre las complicaciones agudas que puede generar la diabetes cabe destacar los estado hiperosmolares llamados de manera coloquial coma diabético que pueden ser la cetoacidosis diabética, y el coma hiperosmolar no cetósico.

Ambos tiene en común, la elevación patológica de la osmolaridad sérica. Esto es resultado de niveles de glucosa sanguínea por encima de 250 mg/dL, llegando a registrarse, en casos extremos más de 1 000 mg/dL. La elevada osmolaridad sanguínea provoca diuresis osmótica y deshidratación, la cual pone en peligro la vida del paciente.

La Cetoacidosis Diabética (CAD) y el Estado Hiperglucémico Hiperosmolar (EHH) son las complicaciones metabólicas agudas y más graves de la diabetes mellitus.

La diabetes se asocia con la aparición de complicaciones crónicas en muchos sistemas orgánicos, siendo los más evidentes la pérdida de la visión que puede llegar a la ceguera, el compromiso de los riñones que pueden llegar a fallar totalmente, requiriendo diálisis y trasplante, el compromiso de vasos sanguíneos que pueden significar la pérdida de extremidades inferiores, el compromiso del corazón con enfermedad coronaria e infarto agudo de miocardio, el compromiso cerebral y de la irrigación intestinal, dermopatía diabética y el pie diabético. En los diabéticos, la afectación de los nervios hace que se pierda la sensibilidad, especialmente la sensibilidad dolorosa y térmica, y que los músculos se atrofien, favoreciendo la aparición de deformidades en el pie, ya que los músculos se insertan en los huesos, los movilizan y dan estabilidad a la estructura ósea.

El hecho de que una persona pierda la sensibilidad en el pie implica que si se produce una herida, un roce excesivo, una hiperpresión de un punto determinado o una exposición excesiva a fuentes de calor o frío no se sientan. El dolor es un mecanismo defensivo del organismo que incita a tomar medidas que protejan de factores agresivos. Los diabéticos pueden sufrir heridas y no darse cuenta. Además, la pérdida de control muscular favorece la aparición de deformidades y éstas pueden, al mismo tiempo, favorecer roces, cambios en la distribución de los apoyos del pie durante la marcha y, en definitiva, predisponer a determinados puntos del pie a agresiones que, de no ser atajadas a tiempo, pueden originar gangrena y por tanto ser necesario la amputación.

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Azúcar sanguíneo o glucemia, es el término que se emplea comúnmente para referirse a los niveles de glucosa, la fuente de energía del cuerpo, en la sangre. La hormona insulina juega un papel crucial en la metabolización del azúcar, ya que la insulina permite al azúcar su entrada en las células. El cromo contribuye al proceso ayudando a la insulina a conectarse a los receptores de insulina que hay en las membranas celulares. La canela también favorece la unión de la glucosa a los receptores celulares disminuyendo la resistencia a la insulina.

Los valores normales de azúcar en sangre en personas no diabéticas son en ayunas de 70 a 100 mg/dL. Y dos horas después de comer menos de Dos horas después de mg/dL.

El cromo es un mineral esencial que contribuye al metabolismo normal de los carbohidratos, los lípidos y las proteínas. Además, apoya una serie de procesos biológicos involucrados en el mantenimiento de unos niveles normales de azúcar sanguíneo. El cromo inorgánicamente ligado suele tener una baja biodisponibilidad en el cuerpo. El efecto de un complemento de cromo viene determinado por la eficacia con la cual el nutriente es absorbido en el cuerpo.

Entre las fuentes naturales de cromo se encuentran:

·               Crustáceos

·               Frutos secos

·               Uvas pasas

·               Carne

·               Judías

·               Pimienta negra

Durante muchos años se pensaba que el cromo formaba parte de una sustancia denominada Factor de Tolerancia a la Glucosa (GTF por las siglas de su nombre en inglés). Se opinaba que el GTF consistía de cromo, la vitamina B denominada niacina y los aminoácidos glicina, cisteína y ácido glutámico. La teoría del GTF solo se sostenía parcialmente, y nunca se llegó a demostrar la existencia en el cuerpo de una molécula específica de GTF.

Sin embargo, las investigaciones más recientes han desvelado la existencia de una singular molécula retenedora del cromo, llamada cromodulina, que es ligeramente diferente al GTF, pero con las mismas características. Así que cuando hablamos de cromodulina en lugar de GTF, nos estamos refiriendo a las mismas prestaciones.

Las reservas de cromo del cuerpo son de aproximadamente 4-6 mg. A medida que envejecemos, la concentración de cromo de los diferentes tejidos puede reducirse de forma drástica. Tomar un tentempié entre horas puede proporcionar un alivio temporal por el rápido “chute de azúcar” que aporta energía inmediata, pero el efecto se desvanece rápidamente y se vuelve a estar como antes. A largo plazo, ese tipo de ansias por comer cosas dulces puede tener un efecto negativo sobre el peso corporal. Con un producto como ActiveComplex Cromo, o Glicabiane, podrá ayudar a su cuerpo a mantener unos niveles normales de azúcar sanguíneo y prevenir este tipo de situaciones.

Esperamos que te haya sido de utilidad y te recordamos que en Farmacia Ardoz nuestro objetivo es tu bienestar.

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